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El Presupuesto del Ministerio de Educación para el 2010 experimentará
un incremento del 2,8 % con respecto al ejercicio anterior, aunque si se
comparan programas homogéneos de ambos años, y se excluye el de
investigación científica, que ya no depende de este Ministerio, se pasa
de los 2.988,5 millones de euros previstos en 2009 a 3.085,1 millones en
2010, lo que supone un crecimiento del 3,23 % en el resto de partidas
educativas
Es preciso señalar que las actuales competencias no son las mismas del
año pasado, cuando el Ministerio gestionaba también las políticas
sociales y el deporte y la gestión de la Universidad dependía del
Ministerio de Innovación.
Para la Federación de Enseñanza de CC.OO. se trata de un incremento
apreciable, teniendo en cuenta el contexto de decrecimiento general del
gasto público del 3,9% y con un PIB negativo. Aunque si se observa la
evolución de los 17 programas que conforman el Presupuesto, hay
realidades muy diferentes que precisan de análisis más pormenorizados.
De cualquier manera, una valoración rigurosa de los Presupuestos del
Ministerio de Educación debe poner de manifiesto, en primer lugar, que
sólo suponen un 7% del gasto público educativo del Estado, dadas sus
escasas competencias.
El programa de nuevas tecnologías, que crece 98,63 millones de euros
para poner en marcha el Proyecto “Escuela TIC 2.0”, representa casi la
totalidad de ese crecimiento. Igualmente experimenta un aumento del
10,9%, el programa de enseñanzas universitarias, lo que nos parece un
buen punto de partida si se considera el actual momento de debate del
Estatuto del Personal Docente e Investigador y de adaptación de la
universidad española al Espacio Europeo de Educación Superior.
El crecimiento de la política de becas y ayudas a estudiantes hasta los
1.395,5 millones de euros –un 3,8%- implica una aproximación que CCOO
siempre ha reclamado para avanzar en el camino de la equidad que la
educación debe impulsar para garantizar la igualdad de oportunidades.
Pese a este esfuerzo presupuestario, el Gobierno tiene ante sí desafíos
importantes como son la mejora de la calidad del sistema educativo,
adaptándolo a las necesidades formativas que exige un cambio de modelo
productivo basado en la cualificación profesional y en la oferta de
enseñanzas acordes con una economía sostenible, y el avance hacia los
compromisos europeos.
Asimismo, el análisis de los presupuestos del Ministerio de Educación
pasa por comprobar si atienden sus obligaciones inmediatas, como el
cumplimiento de la Memoria Económica de acompañamiento de la LOE o a sus
competencias plenas y verificar que se respetan los Acuerdos previos al
desarrollo de la LOE, firmados por el Ministerio y los sindicatos en
2005, para las Enseñanzas Pública y Concertada.
De hecho destacamos los decrecimientos que se aprecian en áreas
significativas como los programas de Infantil y Primaria (un -6,8%) y de
Secundaria, Formación Profesional e Idiomas (un -14,1%). Aún nos
hallamos lejos de conseguir muchos de los objetivos educativos europeos
para el 2010: tasas de fracaso escolar en términos de obtención del
graduado en ESO, incremento de matrículas en las enseñanzas
postobligatorias y especialmente la Formación Profesional, o la mejora
de los resultados en idiomas, que juzgamos incompatibles con ese
descenso.
Cualquier Pacto Social y Político por la Educación, como propone el
Ministerio y reclamamos desde CC.OO., implica tratar en profundidad
estas cuestiones, que difícilmente podrán afrontarse en un escenario de
retroceso presupuestario. No se podrá alcanzar un Pacto Educativo sin un
Pacto de Financiación en el conjunto del Estado, que permita lograr la
media de gasto público educativo comprometida en el artículo 155 de la
LOE.
Por otra parte, en una fase previa de la negociación del Estatuto
Docente, es obvio que el Ministerio no ha considerado este factor que
debe tener una incidencia presupuestaria.
Por último, valoramos negativamente el descenso del 12,5% en el Programa
de Investigación Científica que pasa de los 983,7 millones del 2009 a
los 861,1 millones de euros presupuestados para 2010, de los que en
Educación sólo se gestionan 139,2 millones. Este elemento negativo,
junto a otros citados anteriormente, constituyen una demostración de que
aún no se trabaja en la línea de considerar la educación como una
inversión básica necesaria para colaborar al cambio de modelo
productivo.
La Federación de Enseñanza de CC.OO. espera que en el trámite
parlamentario puedan resolverse algunas de estas deficiencias, en
especial las que pueden dar credibilidad a un Pacto Educativo. En este
sentido, estaremos muy atentos a la tramitación de los presupuestos de
las comunidades autónomas, que deben garantizar el cumplimiento de los
acuerdos previos, en especial en materia retributiva y de recursos
humanos.
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