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La jerarquía
eclesiástica sigue manteniendo que el despido de un profesor de religión
que se divorcia es legal. No dicen lo mismo las decenas de sentencias de
los juzgados de lo laboral que condenan al Estado español a indemnizar a
los docentes injustamente despedidos.
La Conferencia
Episcopal está repartiendo desde hace semanas un cuadernillo con cincuenta
preguntas y respuestas sobre la educación de religión en la escuela. Bajo
el título “50 preguntas a la enseñanza de la Religión Católica en la
escuela”, el documento está dirigido a padres y tutores de niños que
desean estudiar la religión católica.
Este argumentario
diseñado para convencer a los padres sobre la necesidad de exigir la
asignatura de religión católica repasa los asuntos mas polémicos de esta
enseñanza. Por ejemplo, la pregunta numero 31 de las 50 de que se compone
el documento expone los motivos por los cuáles un profesor de religión no
se le renueva el contrato anual “basándose no en un infracción académica
sino en un hecho de su vida que no es consecuente con la doctrina y moral
católica que enseña en sus clases”
La Iglesia responde a
padres y tutores que hay que tener en cuenta que un profesor de religión
no es solo un profesional competente. Se le exige una identificación con
la materia que imparte y una sintonía con quien le envía, la Iglesia, una
vida acorde con lo que enseña.
Es decir, la jerarquía
eclesiástica sigue manteniendo que el despido de un profesor de religión
que se divorcia es legal. No dicen lo mismo las decenas de sentencias de
los juzgados de lo laboral que condenan al Estado español a indemnizar a
los docentes injustamente despedidos.
Contradicciones en su
propio argumentario
En este cuadernillo la
Iglesia cae en su propia contradicción en lo que respecta a la autonomía
legislativa del Gobierno. En la pregunta 6 se cuestiona por qué el Estado
español, que no es confesional, permite que haya enseñanza religiosa en la
escuela pública. En la respuesta dice textualmente: "Que el Estado sea
no-confesional no quiere decir que esté contra cualquier clase de
confesión religiosa, sino que el Estado no tiene una confesionalidad
religiosa propia y única a la que acudiera en su acción de gobierno".
Esta postura choca
frontalmente con la postura defendida la semana pasada en lo que respecta
a la tramitación parlamentaria de la ley que permitirá el matrimonio entre
personas del mismo sexo, una ley que se calificó como "inmoral y contraria
a la razón" desde la curia eclesiástica.
La Conferencia
Episcopal ha confirmado que la distribución de estos folletos comenzó hace
varias semanas, pero no puede determinar si solo se esta produciendo en
los centros concertados o también en los colegios públicos. |